El Papa Gregorio XIII en 1594 nombró a Santa Cecilia patrona de los músicos porque en vida había mostrado un gusto especial por los acordes melodiosos, los que llegado el momento, le recordaron la belleza de la creación y le ayudaron a elevar el alma a Dios en medio de la dificultad. Cecilia poseía un espíritu sensible y apasionado por la música, por el que su nombre quedaría atado a este arte para siempre.
En marzo de 2014, el Papa Francisco se refirió a los mártires de los primeros tiempos cristianos que, como Santa Cecilia, “llevaban siempre con ellos el Evangelio: ellos llevaban el Evangelio; ella, Cecilia, llevaba el Evangelio. Porque precisamente nuestro primer alimento es la Palabra de Jesús, lo que nutre nuestra fe”.







