Hace aproximadamente entre 5 y 7 años, nuestra Capilla María Rosa Mística tuvo la alegría de recibir a la Hermandad “Virgen de Guadalupe” de Pampa Grande, conocida por muchos como los Apontes.
En aquella ocasión, la hermandad llegó con mucho entusiasmo y fe para organizar actividades religiosas y celebrar la Santa Misa en honor al Señor Cautivo de Ayabaca. Según se recuerda, esta festividad pudo haberse realizado en el mes de abril, reuniendo a numerosos fieles y devotos de nuestra zona y de comunidades cercanas.
La presencia del Señor Cautivo en nuestra capilla fue un momento especial que dejó huella. Su imagen y devoción nos recuerdan que Jesús, con su amor y entrega, nos llama a confiar plenamente en Él, a perseverar en la fe y a buscar siempre la reconciliación con Dios y con nuestros hermanos.
Estos encuentros no solo fortalecen la vida espiritual, sino también la fraternidad entre comunidades. La llegada de la Hermandad “Virgen de Guadalupe” fue un ejemplo de cómo la fe compartida puede unir corazones, motivándonos a seguir caminando como Iglesia viva y misionera.
Que el Señor Cautivo continúe bendiciendo a todos los que lo invocan y que en nuestra capilla sigamos siendo un lugar de encuentro, oración y amor fraterno.







